Repensando el Derecho Humano al Desarrollo

En las más diversas plataformas sobre Cooperación al Desarrollo, hemos venido exponiendo algunas de las ideas básicas sobre tal Derecho Humano, después de haber comprobado que aquellos que por profesión, vocación, oficio y trabajo remunerado -casi siempre a cuenta del erario público…- debían conocer y aplicar estas referencias como base de su actuar social e incluso de su vivir personal, apenas las conocían, ni mostraban interés en saberlas…, y mucho menos en poner en cuestión la inercia -a veces cargada de mediocridad y errores- de lo que hacían, revisada a la luz de la doctrina común proclamada, razonada y comúnmente admitida… en y desde las Naciones Unidas -único espacio construido y reconocido donde reside -podría residir, debería residir- una ‘Autoritas’ universal…-.


Hemos venido pensando y practicando desde 1987 el Derecho al Desarrollo, una reflexión que ponemos en el común porque es fundamental para que los actores de la cooperación y los que dicen estudiar o trabajar para el Desarrollo y los Derechos Humanos -en especial si son ‘decisores…’- encuentren razón convincente para su discurso, argumentos y programas de acción.

Perspectiva de enfoque:

El Derecho Humano al Desarrollo puede/debe enfocarse, al menos, desde una doble perspectiva:

  • jurídico-política y
  • etico-política;

y desde ellas, se planteará la integralidad de otros enfoques: técnico, económico, cultural, social…., sin menospreciar ni olvidar cualquier otro aspecto, interdisciplinarmente conjuntados, pero siempre esencialmente políticos en su más pleno y hondo sentido -no partidario ni estatista- en su relación profunda con la concepción y el mejor uso del Poder que busca y está al servicio del Bien del Común y la práctica colectiva de la Justicia -o, quizás mejor, de la lucha eficaz contra sus contrarios- para construir un mundo futuro ‘más humano': Todos los Derechos Humanos para todos los seres humanos.

El sistema integrado de valores….

Sin embargo el análisis, la reflexión y los debates consiguientes al despliegue de ambas perspectivas no deben ni pueden obviar la teoría y valoración de las dimensiones técnica y socioeconómica, así como de la perspectiva y proyección antropológica y sociocultural, que exigen un correcto tratamiento científico tanto del amplísimo -y un tanto volátil- tema del Desarrollo, como de la recta interpretación crítica de la Teoría global sobre los Derechos Humanos, considerados como Sistema integrado universalizable de convicciones, ideas, valores, aspiraciones, lenguajes, símbolos, acuerdos, normas positivizadas y legislaciones… en el campo del Derecho y sus distintas expresiones y disciplinas…;

Para empezar, necesitamos afirmar que lo que parece anacrónico es que el Derecho al Desarrollo no sea la base y el fundamento de la ineludible renovación o reestructuración eficiente de la Cooperación al Desarrollo, una vez que haya superado oficial y políticamente la triste etapa de la Ayuda –AOD– legitimada por el CAD de la OCDE -al fin y al cabo un club privado de países ricos o con aspiraciones de llegar a serlo…que se arrogan el “saber” sobre el Desarrollo y los criterios para inducirlo, controlarlo, juzgarlo…, sin que hayan aprendido lo necesario para saber discernirlo…-.

Repensar y renovar el Derecho Humano al Desarrollo

La necesidad de enfatizar esas dimensiones (repensadas y renovadas) nace de la experiencia de que la multidimensionalidad ha sido y es poco usada “integralmente” por una mayoría de los “teóricos”, tratadistas, planificadores, gestores y, menos aún, por los abigarrados agentes y “actores” que trabajan el Desarrollo y la Cooperación, en cuyo campo, por circunstancias muy diversas, estamos viviendo largas décadas erráticas y donde, aunque parezca contradictorio, las mejores aportaciones científico-técnicas y las más lúcidas recomendaciones políticas y operativas tuvieron que emanar -después del primer momento difícil (años 60-70 y 80)- en la década de los 90 y ss. -sin la suficiente voluntad política- de los Organismos financieros Internacionales, de las instituciones del Sistema de las NNUU y sus Conferencias en la Cumbre…, parodiadas consecutivamente por infinidad de proclamaciones de menor rango, aunque algunas con carácter de reglamentaciones formales que están sirviendo para justificar o amparar prácticas confusas que pretenden ser legitimadoras de ‘políticas interesadas’, no acordes con el espíritu y la misma letra de las Declaraciones de Naciones Unidas.

La “enunciación” jurídica del Derecho Humano al Desarrollo y sus referencias documentales es punto de partida y soporte sobre el que debe montarse el discurrir del pensamiento; son denominador y “código común”, al menos en lo referente al lenguaje. Pretendemos que sea visto de ese modo por cuantos están trabajando en eso que llamamos el Desarrollo y en la conocida y propalada Cooperación al Desarrollo o AOD -Ayuda Oficial o Pública al Desarrollo- como “agentes…”, con el fin de que, además de conocerlo puedan confrontarlo con sus concepciones -en caso de que las hubiera- y con sus prácticas -que sí las hay, incluso ineludibles…-.

Porque, como todos los Derechos Humanos inalienables, es universal, indivisible, interdependiente y, cuando la Humanidad avance lo suficiente ética y jurídicamente, deberá llegar a ser judicializable y justiciable…

Todos los derechos humanos son universales, indivisibles e interdependientes y están relacionados entre sí. La comunidad internacional debe tratar los derechos humanos en forma global y de manera justa y equitativa, en pié de igualdad y dándoles a todos el mismo peso” (Cumbre de Viena’93… )

El carácter de inalienalidad, universalidad, indivisibilidad, interdependencia e interrelación de todos los derechos humanos ha sido reiterado en múltiples instrumentos solemnes de NU y constituye hoy “doctrina oficial” (Ver, por ej., la Declaración de Copenhague de la ‘Cumbre Mundial sobre desarrollo social’ de 12-3-1995 -Parte C, ‘Primer compromiso’, apartado – y la ‘Plataforma de Acción’ aprobada en la ‘Conferencia sobre derechos de la mujer’ de Beijing 15-9-1995 (apartado I, 213…).

Deberemos fijarnos en el Objeto del Derecho (El Desarrollo), por ser la categoría más utilizada -hasta la manipulación-; pero también, deberemos hablar del Sujeto y/o Titular del Derecho, siendo conscientes de que es necesario tener en cuenta todos los otros aspectos, y reclamar la contribución no sólo de los tratadistas, sino, muy especialmente, de los actores que trabajan en la búsqueda y construcción práctica del Desarrollo de los Pueblos y Personas del Tercer Mundo. Conviene estudiar cuantas aportaciones verifiquen la creación de condiciones materiales y sociales, objetivas y subjetivas para el Desarrollo humano y sostenible con enfoque de género -fórmula burocráticamente correcta…- en los distintos países en los que desemboca la Cooperación; es urgente adquirir o tener conciencia crítica y científica sobre el problema.

Nota: Texto construido sobre la base doctrinal elaborada por Fernando Mariño, con la aportación experiencial y la modulación del Departamento de Educación para el Desarrollo de IEPALA y Juan Carmelo García

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