Reflexiones abiertas sobre América Latina ante un siglo XXI con sostenibilidad

América Latina, absoluto abstracto que contiene infinidad de concretos contradictorios


Aunque posiblemente las palabras grandes que presiden esta reflexión, no signifiquen lo mismo para cada uno de nosotros, no voy a pararme a explicar el contenido que yo las atribuyo porque nos meteríamos en una discusión no demasiado fácil y quizás estéril; prefiero dejarlas con su abierta ambigüedad o amplia significación, sin límites claros ni definidos, para que en ellas quepan todas las dudas o interrogantes que nuestras diversas perspectivas de análisis y nuestras respectivas prácticas nos sugieran e, incluso, para que alberguen, como están acostumbradas, alguna que otra afirmación rotunda que quieran atribuirlas en forma de enunciado o ‘verdad absoluta’, conscientes de que esos nombres y sus enormes contenidos históricos, estructurales y semiológicos son flexibles y tan anchos de sentido que, posiblemente, nos acojan a todos y, además en ellos lleguemos a sentirnos a gusto compartiendo todas nuestras diferencias…

 

Por lo tanto América Latina, absoluto abstracto que contiene infinidad de concretos contradictorios (muchos de ellos de alta conflictividad) es el polo de referencia espacial, geográfica, demográfica, económica, cultural, política… donde, por principio, cabemos no sólo cuantos nos consideramos latinoamericanistas, sino sobre todo sus 500 millones de pobladores: de indígenas (unos 40 millones), afrodescendientes (no sabemos cuantos pero, según ellos, más de 120 millones), ladinos, blancos, emigrantes europeos, del oriente próximo, medio y extremo… que, durante amplios tiempos de bonanza económica llegaron allá para hacer ‘las américas’ y de paso, sin apenas darse cuenta, contribuir abigarradamente a dar cuerpo y destino a lo que hoy llamamos con ese nombre, que con seguridad -de las pocas que tenemos- es un plural complejo y rico que espera conseguir un puesto digno en el mundo globalizado que, generador de estructuras ‘dependientes’ -ellos así las calificaron-, se les impone desde fuera…, desde arriba e incluso desde dentro de algunos de sus centros de poder, sobre todo económico…

 

Ese polo junto al ineludible de España-Europa circunstancian esta reflexión.

 

Lo que sí estoy obligado a precisar es el sentido que para mí -y para muchos- tiene la Sostenibilidad con la que pienso que podríamos soñar, ya que no identificar ni definir el desafío -poco más- que ahora llamamos siglo XXI -nacido marcado…, sin querer ser fatalista, ni creer en determinismos.

 

1.- La Sostenibilidad.

1.1..- Desde donde hablar:

He de comenzar reconociéndoles que La Sostenibilidad es una de las categorías analítica, teórica, ética, política y socioeconómica que más nos ocupa y preocupan en IEPALA; Ya en 1972 tuvimos que trabajar durante casi dos años con otras organizaciones en la elaboración dialogada de una especie de manifiesto en torno de la “Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Humano” (Estocolmo) para poner en cuestión el mismo concepto dominante del desarrollo, en aquel entonces identificado con el crecimiento económico, cuando ya eran muchos los analistas y científicos que habían descubierto que el tal crecimiento, sus patrones y modelos eran los causantes fundamentales de las tres crisis de la época: la energética, la ambiental y la alimentaria… (crisis que con otras dimensiones y víctimas se prolongan agravadas hasta hoy); comenzaban a tomar cuerpo los llamamientos ecologistas y maduraban las propuestas sobre la necesidad de plantear alternativas al ‘orden mundial’ que fuesen admisibles por actores ‘no-radicales’, que no militasen dentro del campo de los enfrentamientos propios de las ideologías subyacentes, o meramente justificantes, de la guerra fría…

 

Después de esa etapa, a pesar de los esfuerzos por recategorizar el ‘desarrollo-subdesarrollo’ con las más amplias perspectivas interdisciplinares y teniendo en cuenta las dimensiones de la ‘dependencia estructural’ que nos habían descubierto los científicos latinoamericanos (de las tres tendencias) tuvimos que sufrir, desde la co-operación entre iguales con nuestros pares en América Latina, la necia arrogancia de ‘muchos gubernamentales’ acompañada de la de ciertos organismos financieros internacionales -no miembros del sistema de las NNUU- que se empeñaban en repetir de forma persistente -tanto como su manifiesta ignorancia- viejas formulas y criterios fracasados para intentar relanzar el mismo ‘crecimiento económico’ que hizo agua hasta inundar la década perdida de los 80 con su nueva crisis de la deuda y sus secuelas fatales…, de nuevo ignoradas por el neoliberalismo conservador protegido por esos dos grandes “genios” del gobierno mundial en el siglo XX que fueron R. Reagan y M. Thacher.

 

Construyendo el Futuro…

Eso nos animó a salir a la palestra pública produciendo y editando una serie de libros sobre el tema, de cuyas ideas y pensamiento somos deudores y, ahora, transmisores:

A finales de los 80 publicamos en nuestra editorial el libro “Medio Ambiente y Desarrollo alternativo” (L.M. Jiménez Herrero, 1989) que, al cabo de dos años tuvimos que reeditar como material de trabajo para la Cumbre de la Tierra (CNUMAD:Río-junio 92) en donde volvimos a encontrarnos con una presencia en Red -NGONET- de Organizaciones de la Sociedad Civil capaces y dispuestas a seguir luchando con nuevas armas como fueron el concepto de Sostenibilidad-Sustentabilidad y el programa de la Agenda XXI en su dimensión global y local. (De la Cumbre sacamos “Tratados Alternativos de Río’92” que elaboramos en el Foro Internacional de Movimientos Sociales y ONG que llenan 240 densas páginas, de la co-edición que logramos hiciera el Ministerio de Obras Públicas, Transporte y Medio Ambiente de entonces y que son un punto de partida fuerte y riguroso para ir “Construyendo el Futuro” como reza el titulo del libro. (Es obligado reconocer lo mucho que aprendimos y que nos problematizó en los últimos años 80, el célebre Informe Brundtland retomando el tema de “Nuestro futuro común” que ya había lanzado la Conferencia de Estocolmo).

 

De la experiencia vivida en esos años y de las prácticas compartidas con cientos de grupos y expertos profesionales surgió la necesidad de recopilar el pensamiento y lanzarlo ordenadamente, comenzando con un clásico, el libro “Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible”(P. Bifani) que tanto en las Universidades de América Latina como en algunas de las españolas se convertía en libro de texto o de insustituible consulta para los estudiosos de CC. Económicas, Medioambientales, Sociológicas y Políticas, así como para las Ciencias biológicas y sus aplicaciones agrarias y alimentarias…

 

De cara a la conferencia ‘Río más 10’ del 2002, donde volvimos a participar, editamos “La Revolución solidaria. Más allá del Desarrollo sostenible” (Carlos de Castro-2001) y tras los resultados, “Desarrollo sostenible y Agenda Local 21” (Javier Garrido-2005), completado con un amplio proyecto experimental de formación sobre “Medioambiente e Inmigración: Apuesta por un Futuro sostenible” que durante dos años intensos ha servido para compactar una red importante de inmigrantes emprendedores que han incorporado en sus empresas las exigencias de la sostenibilidad económica, ecológica y social que nos mandara desde el fondo del África Austral la Cumbre de Johannesburgo.

 

De Río’92 a Johannesburgo’2002, con respecto a la sostenibilidad, nos preocupaba clarificarnos y llegar a medir con la consabida imprecisión, la intergeneracionalidad, la intrageneracionalidad, la renovabilidad de recursos y energías y el modo cómo lograr calcular el efecto producido, conservado y entregado a las nuevas generaciones futuras para que ellas lleguen a encontrar y construir condiciones favorables para seguir desarrollándose, es decir las condiciones de transmisibilidad (entrando otra vez en juego la concepción del Desarrollo, su finalidad, objetivos, potencialidad, el proceso y verdaderos protagonistas…). Seguimos creyendo que todas esas características de la sostenibilidad han de ocupar un lugar central en los estudios que deban seguir haciéndose tanto al hablar de Desarrollo, de Democracia o de Derechos Humanos en los pueblos y países del Tercer Mundo y en concreto de los de América Latina.

 

Pero tenemos que reconocer que el tema no es fácil; incluso que no existe ni la claridad ni la imprescindible ‘unanimidad’ con respecto a las metodologías de análisis y estudio, y mucho menos a los criterios de medición y cálculo (los informes sobre cambio climático –Al Gore incluido-, capacidad de carga de la tierra, capa de ozono, agotamiento de recursos fósiles, costos y tiempos de uso de las nuevas fuentes de energías renovables o casi infinitas como el hidrógeno, y los posibles usos abusivos de las energías contaminantes y de efectos degradantes o destructores, llenan de miedos a las gentes sin apenas posibilidades de reacción… excepto para asegurar los inputs de los nuevos negocios privados sobre tratamiento de residuos y reciclado de vidrio, papel y envases de plásticos…, pero sin la repercusión mínima política sobre aquellos que gestionan y administran la representación política.

 

Sostenibilidad aplicada al Desarrollo


En Johannesburgo quedó asentado y sin discusión que cuando hablamos de Sostenibilidad, sobre todo aplicada al Desarrollo concebido ya con todas las dimensiones naturales, culturales, económicas, políticas y éticas que los analistas y teóricos han venido incorporando, de forma especial durante la década de los 90 y lo que llevamos de veintiuno, estamos afirmando que es inseparablemente Económica, Ecológica y Social, y que de su integralidad e interdependencia interna surgirá la forma o el modelo propio del proceso que lleve a asegurar y proporcionar en mejores condiciones que las actuales y con la progresividad necesaria, el sistema de mejora radical de la calidad de vida de la especie humana en los siglos que vendrán -a no ser que algún demente, como los que de vez en cuando aparecen en el escenario público, con un poder instrumental mayor que su capacidad intelectual y moral, se empeñe en estropear el invento de la condición humana y sus infinitas posibilidades de libertad y creatividad.

Es verdad que resulta, cuando menos, chocante por no hablar de notoriamente escandaloso contemplar el espectáculo diario que hablando de Sostenibilidad nos dan por ejemplo

Las empresas -incluidas las que habiéndose apuntado al Global Compact dicen subscribir y cumplir los principios de la Responsabilidad Social Corporativa, o quizás sobre todo esas empresas, algunas de ellas del sector energético duro, o del sector comercial textil, o del sector químico y farmacéutico…, cuando no las del sector financiero y bancario que todo lo sobrecubre y casi todo lo sobredetermina… haciendo ostentación pública del cumplimiento de todos los requisitos de la Sostenibilidad…, cuando ni asegurado tienen el control de sus locaciones ni han demostrado capacidad y garantías para controlar las coyunturas.

Pero no menos escandaloso, incluso en algunos casos obsceno, resulta contemplar la frivolidad exhibida y proclamada por las burocracias -empezando por la eurocracia- y las tecnocracias vanas de las Agencias y Departamentos de los mismos organismos multilaterales que hablan y exigen indicadores de sostenibilidad en proyectos de uno, dos o tres años, como si se tratase de una barita mágica, o de una fórmula deductiva, o como si la sostenibilidad fuese una semilla que arrojada al terreno crece linealmente con la sola intención de sembrarla (pero sembrar qué?, dónde?, cómo?, cuándo?, cuánto?, para qué?, por qué?, con quién…?) sin tener ninguna seguridad del sujeto transmisor, ni de las condiciones de integralidad que en el espacio/tiempo deben cumplir la totalidad de los factores, sin apenas conocer –¡no digamos medir!- la complejidad y su interdependencia… ¿De dónde ha salido tanta vanalidad…?, o ¿es ingenuidad?, si bien en muchos momentos y ante infinidad de comportamientos de recientes ‘expertos’ y consultores de máster… la pregunta inevitable es ¿se trata de una solemne necedad que pasará pronto? o ¿estamos ante una vana verborrea? o ¿ante un truco cargado de trampas… que seguirán lanzándonos para engañar en firme a la generaciones actuales y a las futuras entretenidas con el juego de imágenes y discursos en que se ha convertido la Cooperación al Desarrollo de los Pueblos…?.

 

¿Mercado, gobiernos y entes multilaterales e internacionales…?


Y ¿nos fijamos en el ‘argot’ incorporado por las ONGs y sus proyectos? -la mayoría hechos en respuesta a los requerimientos de instancias y formularios de las agencias…, sean estas locales, autonómicas, regionales, nacionales o internacionales (a veces el incremento del grado es directamente proporcional al volumen de incompetencia real…)- que son diminutivos y disminutivos por naturaleza, por envergadura, tamaño, fondos, objetivos, recursos, tiempos e incidencia en la producción de resultados (no estoy diciendo que no solucionen problemas humanos y sociales y que no cubran necesidades fruto de los efectos directos o inducidos producidos por el mal-desarrollo de los grandes actores: Mercado, gobiernos y entes multilaterales e internacionales…?. Nadie puede discutir en serio ni su generosidad ni su eficiencia en la aplicación directa de pocos recursos para solucionar problemas humanos básicos (los casos de un par de ONGs y alguna más que existe, no pueden seriamente inducir un juicio de valor negativo del movimiento y de la inmensa mayoría de ellas; pero no hay proyecto de ONG que se precie que no tenga incorporado el enfoque de género y las condiciones de sostenibilidad en su planes de acción sean con 10, 20, 50 o 100.000 euros/año…, además de la coherencia con la política exterior del Estado donante y la fidelidad a todas las dimensiones diferenciadas de las identidades culturales y la preservación de conflictos futuros que acompañen a los efectos inducidos y a las externalidades…; ante lo cual la pregunta deben hacérsela las personas responsables de las Agencias que aprueban esos proyectos: ¿saben de qué se trata?, ¿para qué sirven?, ¿cuál es el alcance real de esas concesiones…? o ¿tienen que seguir haciéndolo por otros motivos, entre los que no es el menor, la justificación -ante no sé quiénes- de sus líneas de AOD manifiestamente erráticas, estériles, cuando no perversoras…?. ¿Cuando van a admitir los responsables de Agencias y países donantes que son ellos quienes deben dar el primer paso para cambiar a fondo las artes y mañas perversoras de la Cooperación o ayuda al Desarrollo, más allá de los volúmenes de dicha ayuda…?

 

Ante tanto ‘desbarajuste’ lingüístico, intelectual, social y político ¿cómo avanzar algo sano y positivo sobre la Sostenibilidad que el siglo XXI ha de asegurar a América latina con un posible modo de implicación de España y de Europa …?. ¿no sería preferible renunciar al horizonte de la Sostenibilidad y así nos libramos de tener que resolver dificultades que, hoy por hoy, parecen insuperabes?. Porque ¿de qué hablamos? :

 

1.2.- Precondiciones de Sostenibilidad:


Llamo así a los requisitos, suficientemente claros y demostrados, al menos hasta ahora y de acuerdo a los índices de tendencia que pueden observarse en la realidad, que tienen que darse para que podamos hablar con garantías de la Sostenibilidad del Desarrollo, de la Democracia y de los Derechos Humanos conforme la doctrina oficial emanada de las NNUU y recogida en los documentos públicos ratificados no sólo por la mayoría de los Estados del mundo sino por los organismos, agencias, actores y analistas que trabajan en torno de la Cooperación al Desarrollo, del reconocimiento y respeto al Derecho Internacional Público y el apoyo a la mejora de las Relaciones Internacionales en favor de la Paz y la sana Convivencia de los Pueblos y personas que formamos la especie humana y que somos responsables de su historia futura…

No sé si es necesario aclarar que estos requisitos no son expresamente citados por los documentos que recogen dicha doctrina, pero sí que pueden inducirse analíticamente de la descripción que esos documentos hacen de los efectos que actualmente padecen los humanos y de la exigencia planteada de profundizar en su causalidad estructural…, además de en la Voluntad política de los ‘decisores’.

 

Yo considero Pre-requisito o precondición de Sostenibilidad al cambio sistémico que debe darse en el Orden Mundial y, sobre todo en la Economía y en la dirección y sentido, ritmo y velocidad de su tendencia globalizante, lo que conllevará un cambio profundo -no sé si cabe hablar de cambio radical, referido a la raíz del sistema porque posiblemente no sea fácil ponernos de acuerdo en cuáles sean esas raíces…; pero sí me atrevo a afirmar que, al menos deberá darse, un cambio en el sistema, para no aventurarnos a hablar de cambio de sistema cuando aún está reciente el desmoronamiento del que ostentaba, quizás abusivamente, el título de posible sistema alternativo…, con la consiguiente ‘confirmación a la contra’ de validez y hasta de legitimidad del “otro”, el actualmente dominante…- que, según mi criterio, deberá afectar a los siguientes grandes componentes internos del sistema mundial y sus mutuas interrelaciones:

 

La estructura o estructuras del poder de decisión económica, política, ética, jurídica…; Dentro de este ‘conjunto’ interno al Sistema y a su ‘núcleo regulador’ están problemas tan agudos y urgentes -aunque haya que pensar en términos de siglo para su transformación- como la renovación y el afianzamiento de la Autoridad Política Mundial con responsabilidad y capacidad de ordenamiento y coacción del Derecho Internacional con clara exigencia de su cumplimiento sobre pueblos, estados, naciones, colectivos, organismos, movimientos sociales, corporaciones e instituciones públicas y privadas…; y desde ese reconocimiento progresivo de la Autoridad Mundial -en las Naciones Unidas- habrá que atreverse a afrontar la imprescindible y cada día menos aplazable revisión a fondo del Estado nacional en las naciones–Estados y sus variadas concepciones y articulaciones ‘en función del poder’ (aunque la ‘razón política’ normal nos dice que debería ser al revés; de ahí la vieja doctrina de que a toda ‘Razón de Estado’ hay que someterla a crítica desde la ‘Razón Ética’); pero también la existencia de fronteras; los derechos de soberanía que se les atribuyen tanto al Estado como a los parlamentos… y que deben detentarlos en tanto en cuanto cumplen con la responsabilidad que les da su razón de ser y existir… en yuxtaposición/sustitución de los pueblos…; los cambios exigidos en los contenidos y usos del Derecho como sistema ‘ordenante’ de la vida común… a partir de las Constituciones que se dan; Y dentro de ese largo proceso deberemos, entre todos y durante mucho tiempo y esfuerzos, descubrir y redefinir, desde las bases históricas y sociales, el espacio libre de la Mujer y la necesidad de leer el derecho y las instituciones y el Poder mismo desde un enfoque de género con valentía para, sin olvidar tradiciones, preparar el futuro creyendo en serio en la igualdad y en la no discriminación ni en ningún tipo de exclusión o secundarización básica…; Somos de los que creemos que la misma naturaleza del Poder ha de cambiar a todos los niveles desde lo interpersonal a lo mundial cuando la Mujer con enfoque de género logre el grado de empoderamiento que reclaman, sin que se trate de debilitar su servicio o suavizar su ejercicio; es la misma concepción de Poder en todos los niveles la que deberemos descubrir y para ello es imprescindible aplicar a todo el enfoque de género…

 

La superación pronta y eficaz de las enormes desigualdades naturales, económicas, sociales, culturales, educativas, políticas, psicológicas y mentales, técnicas-tecnológicas, energéticas, comunicacionales,… de todo y en todo… que actualmente dividen, enfrentan y rompen el mundo en infinidad de fracturas irreconciliables… y que, por su mera existencia ponen en cuestión la Universalidad, Indivisibilidad e Interdependencia de los Derechos Humanos como sistema integrado de la comprensión ética, jurídica y política en todas las dimensiones, sobre todo públicas, de la condición humana…

 

Cambios profundos e intrasistémicos


El valor de uso, de cambio y de ‘representación’ (con toda su carga simbólica) que ha de tener el Capital financiero y su mercado -masa y velocidad de intercambio-, dentro del mercado de valores y en la dinámica interna de la Economía mundial, con sus derivaciones-derramaciones, inundándolo todo hacia abajo a través de las políticas monetarias, bancarias, crediticias… y del uso del dinero en las retribuciones por trabajo y en el consumo de los actores económicos y sociales, tanto colectivos como individuales…, para que las psicologías individuales y colectivas puedan liberarse del mito y ganar libertad frente a él…

El cambio profundo e intrasistémico de dos grandes mecanismos de influencia en los posibles cambios para la conservación, la creación, la transformación o la innovación de los llamados ‘sistemas de valores’ y de las conciencias colectivas sobre ellos:

 

  • Los Medios de comunicación de masas, sus empresas e intereses, sus profesionales y emisores, sus mensajes, la misma naturaleza manipulable del ‘medio’, sus derechos inalienables pero, más aún, sus responsabilidades sociales ineludibles, los mecanismos de discernimiento y de control del influjo sobre el común y, de modo especial, sobre los más vulnerables… cuyos derechos todos tenemos que defender; el lugar y papel de la publicidad, de la mercadotécnia y sus ‘leyes’ aplicadas al sistema comunicacional; las nuevas tecnologías, sus ‘dueños’, sus usuarios y el tipo de servicios al común que han de cumplir para poder ser reconocidas como legítimas…, y, en fin, las instancias a las que haya posibilidad de recurrir en caso de no cumplimiento fiel de los objetivos y fines…

 

  • Las Confesiones religiosas, sectas y similares que, con o sin Alianza de Civilizaciones, deberían pasar la revisión pública y general de su validez en un mundo nuevo donde la racionalidad y las mejores cualidades de lo humano y la Humanidad lleguen a ser compatibles con la aceptación libre, razonable y laica de la creencia de fe dentro de esos universos simbólicos que, de antiguo hasta hoy, aparecen y se imponen con lenguajes, instituciones, disciplinas, símbolos, ritos, morales y dogmas expresados en términos míticos, que como construcciones sociales, se han hecho específicos de las llamadas Religiones. Se trata de someter a “procesos de racionalización y aceptación racional (¿no consiste en eso el convencimiento?) dichas confesiones y exigir procesos crecientes de democratización con participación activa y consciente del ‘demos’. Lo exigido es mucho más que el cambio de funcionalidad práctica, sea ésta pública o privada, que también es necesario; estamos pensando en la ineludible, aunque no previsible, revalorizacion del papel de la Inteligencia humana y su cultivo creciente a todos los niveles y con el máximo de socialización sobre la libertad religiosa y de conciencia

 

1.3.América Latina en el siglo XXI


Esta reflexión no va de profecías, ni de magias o de augures; sencillamente empezaré por recoger y transmitirles alguna de las preguntas abiertas desde la infinidad de dudas que nos plantea el observar, durante muchos años seguidos, los problemas que no acaban de enfocarse en búsqueda de solución. Las preguntas se nos agolpan sin que tengamos seguridad de que puedan ser respondidas. Lanzémoslas como pistas para la investigación. Algunas serían:

 

¿Será posible El Desarrollo de América latina en el siglo XXI…?

y ¿Qué Desarrollo?, ¿Desarrollo Sostenible?


Si se exige, hoy por hoy, la Sostenibilidad Económica, Ecológica y Social para el Desarrollo, ¿podremos pensar o soñar que sin cambiar radicalmente las condiciones vigentes y dominantes que identifican el sistema global latinoamericano, con las fuerzas imperantes que lanza el Mercado mundial y sus tendencias globalizantes e incidencia sobre los Pueblos de América Latina… llegue a ser posible y viable el Desarrollo con sostenibilidad en el siglo XXI, y la Democracia progresiva con el reconocimiento, respeto y cumplimiento de Todos los Derechos Humanos para todos los seres humanos -al menos los latinoamericanos-, aunque estén recogidos en la letra de sus Constituciones y en sus cuerpos legales derivados?

 

O, lo que muchos mantienen:


¿tendremos que seguir conformándonos con la dinámica que el capitalismo central impone al periférico y a sus grandes mayorías excluidas, con la extraversion de sus economías estructuralmente dependientes?

 

para los que estamos aquí en España o Europa no sería mayor el problema, pero para los pueblos de América Latina, para sus emigrantes, para sus hambrientos (más de los 205 millones de personas) que ni pueden soñar con emigrar, para los potenciales rebeldes, para los que no encuentran otra razón de vivir que ampararse en las ‘maras’ (bandas urbanas de protesta rayanas en lo delictivo) y buscar la protección de la delincuencia… con sus distintas mafias…

 

Dado que los polos de nuestra reflexión, además de América latina, son España y Europa…

 

  • ¿Qué tienen que ver, qué tenemos que ver con el fondo de esas preguntas?, ¿Europa-España pueden eludir su responsablidad histórica en/con América Latina?
  • ¿Con la simple Cooperación al Desarrollo o AOD que España-Europa hacen con América Latina se enfocará correctamente el proceso que solucione esta situación…?
  • Con la Inversión directa se logran soluciones…? ¿Cuáles?
  • ¿Con la entrada de corporaciones transnacionales con marchamo español se contribuye a solucionar el problema… de la Co-operación conjunta?
  • con los Acuerdos de Asociación propuestos por la UE, por ej. a Centroamérica a través del SICA o a la Comunidad andina, ¿se logrará algo?
  • con las relaciones internacionales y diplomáticas tal como vienen llevándose ¿cambiará la tendencia?
  • con las colaboraciones académicas conforme vienen produciéndose…¿se anuncia algun futuro válido para América Latina, no para fulanitos y menganitos de tal o cual…?.

En un orden distinto de cosas:

 

  • Con el ALBA, en sustitución del fracasado nonnato ALCA ¿qué problemas podrán solucionarse en América Latina en orden a su Desarrollo, o sus Desarrollos, con Sostenibilidad…?,
  • ¿Con las Uniones regionales estilo Mercosur, TLC… y los sistemas de integración estilo SICA… ¿se solucionará algo en el proceso de integración latinoamericana…, se avanzará hacia algún fin…?.
  • ¿ Las actuales tendencias políticas de las democracias tuteladas (¿erosionadas?) de América Latina marcan, además de una posible inflexión en relación a los anacrónicos regímenes totalitarios, militares, dictatoriales… el comienzo de procesos avanzados irreversibles y verdaderamente ‘modernizantes’ más allá de los convencionalismos formales de las democracias ‘occidentales’ que aseguren un grado suficiente de participación en el poder de la Sociedad Civil Organizada y, más en concreto de los muy conscientes y activos movimientos de mujeres estilo REPEM, CLADEM que han presentado propuestas verdaderamente alternativas a la totalidad…?.
  • ¿Los nuevos gobiernos progresistas o de izquierda latinoamericana pueden proponer un cambio de Sistema…? ¿Hacia dónde?. [Sobre esto quiero prolongar la reflexión].

En otro orden o desorden de cosas:

  • Con el enfoque que nuestras autoridades administrativas, consulares, diplomáticas, políticas… están dando a las ‘explicaciones’ de las relaciones España-América latina y su futuro…(incluidos las presencias y ‘discursos’ elaborados en, para, por las Cumbres Iberoamericanas y su Secretaría General…), y sus argumentarios exentos de razones profundas convincentes en torno del problema de las migraciones procedentes de América latina (pongamos por ejemplo el caso de las personas ecuatorianas, o colombianas, o cubanas, o bolivianas, o paraguayas…) la conciencia latinoamericana con la latinoamericanidad que defendía don Leopoldo Zea ¿nos conduce a alguna parte digna, que pueda ostentar el nombre de ‘hispano o iberoamérica…’?
  • ¿Qué van a pensar y decir las generaciones futuras, por ejemplo la siguiente a la actual primera de latinoamericanos, de eso que se llamó ‘la madre patria o matria’…, si se les ocurre comparar la acogida que han recibido en España sus padres con la que sus pueblos dieron a los españolitos que en oleadas periódicas desembarcaron en América… no sólo en torno de la conquista…, sino a partir de las independencias que ahora vamos a celebrar bicentenariamente… ?.
  • Pregunto a quienes vienen siguiendo desde antiguo las relaciones de España con América Latina ¿han visto alguna época que ofreciese tantas posibilidades y que se hayan aprovechado tan mal, en la que se hayan cometido mayores torpezas por no hablar de atropellos…?.
  • ¿ Hay algo que ofrezca alguna garantía de solución? o ¿no existen garantías, incluso si se cumplieran las precondiciones..?,

 

En definitiva, volvamos a la pregunta primera: ¿Es posible un Desarrollo con la triple sostenibilidad…?.

 

1.4. ¿Sostenibilidad? ¿Pueden darse las Condiciones?

Al menos como hipótesis de trabajo hemos de admitir que sí es posible. Es más, en este ambiente, debemos pensar que incluso es posible aunque no se den en plenitud de tiempo y espacio las pre-condiciones que apuntábamos arriba; Más aún, debemos defender que es posible por métodos ‘evolutivos’, intrasistémicos, democráticos… sin tener que volver a legitimar el derecho de los pueblos a la rebeldía violenta (entre otras cuestiones porque hoy ya no es viable la lucha armada: todas las experiencias fueron derrotadas por el enemigo de enfrente… que recientemente nos ha vuelto a demostrar que es capaz de invadirlo todo lo que se les antoje a sus próceres, de vision y naturaleza superior -tanta que resulta incomprensible para las personas razonables de la condición humana acostumbradas a usar la inteligencia para comprender la realidad da la impresión que se necesitan otras ‘potencias del alma’ aún hoy desconocidas”-.

 

A MODO DE PROPUESTA -siempre discutible-


A esta hipótesis, para que pudiéramos demostrarla, hemos de añadirle otra gran Hipótesis -y una casi hipóstasis- en la que podrían jugar un gran papel Europa y, por tanto España.

1º.- Con la ruptura del ALCA y valiéndonos de la infinita torpeza demostrada por los gestores de las relaciones públicas de los Estados Unidos de Norteamérica, que podrían haber aprovechado mejor –pero no lo han hecho- su estrecha alianza en el Tratado de Libre Comercio con su socio orgánico los Estados Unidos Mexicanos ahora que, aunque más inteligente, la sintonía ideológica muestra afinidades

Y

2º.- Teniendo en cuenta que Europa viene buscando, sin excesiva inteligencia política e histórica -por no reconocer la torpeza e incluso necedad de algunos de nuestros exímios dirigentes comunitarios- un espacio propio en algún escenario no ocupado excluyentemente por el ‘hegemon’ neocon o ‘super-potencia mundial’…

 

3º.- ¿podría elaborar, Europa-España, una Estrategia –las verdaderas son de largo plazo y de naturaleza estructural, con fines claros que iluminan los objetivos y plazos menores y activan la búsqueda de las tácticas y recursos más eficientes para avanzar crítica pero eficazmente hasta la meta final…- que siendo realista y futurista (¿existe alguna Estrategia que no pretenda serlo?) ofrezca la posibilidad de que Europa encuentre su sitio y su mejor imagen -más allá de ser reconocida como la principal potencia comercial del mundo (seguirá siéndolo por bastante tiempo)?

 

Para lo cual debería haber alguien -persona técnica o política, y la institución que actuará a modo de palanca- que en la Comisión europea sepa de América latina, su Historia, sus estructuras, sus tendencias y sobre todo sus gentes, sus conciencias, sus aspiraciones, sus frustraciones, sus sueños -tan legítimos como los nuestros- y saberlo por haberlo vivido, escuchado, aprendido, compartido… también consufrido.

 

Desde ese saber debería plantearse creativamente:

 

  • La Cooperación de Europa con el Desarrollo de América latina en el siglo XXI
  • El Papel de España en las relaciones de Europa con América latina y en la relación bilateral que España puede/debe afianzar con cada uno de los pueblos de A.L. apoyando su democratización desde abajo y desde dentro de sus Sociedades Civiles.

 

Con una NOTA a modo de apéndice: Para intensificar el papel de España sobre América Latina, España debe abrirse mucho más y mejor a África, empezando por el África de expresión hispano-portuguesa para que América Latina colabore a fondo (Sur-Sur) con África y en esa colaboración gane fuerza en el concierto mundial y preste sus valiosos servicios y lecciones aprendidas al África subsahariana… Europa debería entender y llegar a agradecer ese papel… o ¿va a dejárselo sólo a China, que siendo muy eficiente resulta y resultará durante mucho tiempo un ‘cuerpo extraño’ para los pueblos africanos…?. América Latina debe entender que sus millones de afrodescendientes son un capital de imagen e historia cercana para fraternizarse globalizantemente con el futuro del África honda y viable…( a pesar de todo).

 

 

Aunque posiblemente las palabras grandes que presiden esta reflexión, no signifiquen lo mismo para cada uno de nosotros, no voy a pararme a explicar el contenido que yo las atribuyo porque nos meteríamos en una discusión no demasiado fácil y quizás estéril; prefiero dejarlas con su abierta ambigüedad o amplia significación, sin límites claros ni definidos, para que en ellas quepan todas las dudas o interrogantes que nuestras diversas perspectivas de análisis y nuestras respectivas prácticas nos sugieran e, incluso, para que alberguen, como están acostumbradas, alguna que otra afirmación rotunda que quieran atribuirlas en forma de enunciado o ‘verdad absoluta’, conscientes de que esos nombres y sus enormes contenidos históricos, estructurales y semiológicos son flexibles y tan anchos de sentido que, posiblemente, nos acojan a todos y, además en ellos lleguemos a sentirnos a gusto compartiendo todas nuestras diferencias…

Por lo tanto América Latina, absoluto abstracto que contiene infinidad de concretos contradictorios (muchos de ellos de alta conflictividad) es el polo de referencia espacial, geográfica, demográfica, económica, cultural, política… donde, por principio, cabemos no sólo cuantos nos consideramos latinoamericanistas, sino sobre todo sus 500 millones de pobladores: de indígenas (unos 40 millones), afrodescendientes (no sabemos cuantos pero, según ellos, más de 120 millones), ladinos, blancos, emigrantes europeos, del oriente próximo, medio y extremo… que, durante amplios tiempos de bonanza económica llegaron allá para hacer ‘las américas’ y de paso, sin apenas darse cuenta, contribuir abigarradamente a dar cuerpo y destino a lo que hoy llamamos con ese nombre, que con seguridad -de las pocas que tenemos- es un plural complejo y rico que espera conseguir un puesto digno en el mundo globalizado que, generador de estructuras ‘dependientes’ -ellos así las calificaron-, se les impone desde fuera…, desde arriba e incluso desde dentro de algunos de sus centros de poder, sobre todo económico…

 

Ese polo junto al ineludible de España-Europa circunstancian esta reflexión.

 

Lo que sí estoy obligado a precisar es el sentido que para mí -y para muchos- tiene la Sostenibilidad con la que pienso que podríamos soñar, ya que no identificar ni definir el desafío -poco más- que ahora llamamos siglo XXI -nacido marcado…, sin querer ser fatalista, ni creer en determinismos-.

 

 

1.- La Sostenibilidad.

 

    1. .- Desde donde hablar:

 

+ He de comenzar reconociéndoles que La Sostenibilidad es una de las categorías analítica, teórica, ética, política y socioeconómica que más nos ocupa y preocupan en IEPALA; Ya en 1972 tuvimos que trabajar durante casi dos años con otras organizaciones en la elaboración dialogada de una especie de manifiesto en torno de la “Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Humano” (Estocolmo) para poner en cuestión el mismo concepto dominante del desarrollo, en aquel entonces identificado con el crecimiento económico, cuando ya eran muchos los analistas y científicos que habían descubierto que el tal crecimiento, sus patrones y modelos eran los causantes fundamentales de las tres crisis de la época: la energética, la ambiental y la alimentaria… (crisis que con otras dimensiones y víctimas se prolongan agravadas hasta hoy); comenzaban a tomar cuerpo los llamamientos ecologistas y maduraban las propuestas sobre la necesidad de plantear alternativas al ‘orden mundial’ que fuesen admisibles por actores ‘no-radicales’, que no militasen dentro del campo de los enfrentamientos propios de las ideologías subyacentes, o meramente justificantes, de la guerra fría…

 

+Después de esa etapa, a pesar de los esfuerzos por recategorizar el ‘desarrollo-subdesarrollo’ con las más amplias perspectivas interdisciplinares y teniendo en cuenta las dimensiones de la ‘dependencia estructural’ que nos habían descubierto los científicos latinoamericanos (de las tres tendencias) tuvimos que sufrir, desde la co-operación entre iguales con nuestros pares en América Latina, la necia arrogancia de ‘muchos gubernamentales’ acompañada de la de ciertos organismos financieros internacionales -no miembros del sistema de las NNUU- que se empeñaban en repetir de forma persistente -tanto como su manifiesta ignorancia- viejas formulas y criterios fracasados para intentar relanzar el mismo ‘crecimiento económico’ que hizo agua hasta inundar la década perdida de los 80 con su nueva crisis de la deuda y sus secuelas fatales…, de nuevo ignoradas por el neoliberalismo conservador protegido por esos dos grandes “genios” del gobierno mundial en el siglo XX que fueron R. Reagan y M. Thacher.

Eso nos animó a salir a la palestra pública produciendo y editando una serie de libros sobre el tema, de cuyas ideas y pensamiento somos deudores y, ahora, transmisores:

 

+ A finales de los 80 publicamos en nuestra editorial el libro “Medio Ambiente y Desarrollo alternativo” (L.M. Jiménez Herrero, 1989) que, al cabo de dos años tuvimos que reeditar como material de trabajo para la Cumbre de la Tierra (CNUMAD:Río-junio 92) en donde volvimos a encontrarnos con una presencia en Red -NGONET- de Organizaciones de la Sociedad Civil capaces y dispuestas a seguir luchando con nuevas armas como fueron el concepto de Sostenibilidad-Sustentabilidad y el programa de la Agenda XXI en su dimensión global y local. (De la Cumbre sacamos “Tratados Alternativos de Río’92” que elaboramos en el Foro Internacional de Movimientos Sociales y ONG que llenan 240 densas páginas, de la co-edición que logramos hiciera el Ministerio de Obras Públicas, Transporte y Medio Ambiente de entonces y que son un punto de partida fuerte y riguroso para ir “Construyendo el Futuro” como reza el titulo del libro. (Es obligado reconocer lo mucho que aprendimos y que nos problematizó en los últimos años 80, el célebre Informe Brundtland retomando el tema de “Nuestro futuro común” que ya había lanzado la Conferencia de Estocolmo).

 

+ De la experiencia vivida en esos años y de las prácticas compartidas con cientos de grupos y expertos profesionales surgió la necesidad de recopilar el pensamiento y lanzarlo ordenadamente, comenzando con un clásico, el libro “Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible”(P. Bifani) que tanto en las Universidades de América Latina como en algunas de las españolas se convertía en libro de texto o de insustituible consulta para los estudiosos de CC. Económicas, Medioambientales, Sociológicas y Políticas, así como para las Ciencias biológicas y sus aplicaciones agrarias y alimentarias…

 

+De cara a la conferencia ‘Río más 10’ del 2002, donde volvimos a participar, editamos “La Revolución solidaria. Más allá del Desarrollo sostenible” (Carlos de Castro-2001) y tras los resultados, “Desarrollo sostenible y Agenda Local 21” (Javier Garrido-2005), completado con un amplio proyecto experimental de formación sobre “Medioambiente e Inmigración: Apuesta por un Futuro sostenible” que durante dos años intensos ha servido para compactar una red importante de inmigrantes emprendedores que han incorporado en sus empresas las exigencias de la sostenibilidad económica, ecológica y social que nos mandara desde el fondo del África Austral la Cumbre de Johannesburgo.

 

+ De Río’92 a Johannesburgo’2002, con respecto a la sostenibilidad, nos preocupaba clarificarnos y llegar a medir con la consabida imprecisión, la intergeneracionalidad, la intrageneracionalidad, la renovabilidad de recursos y energías y el modo cómo lograr calcular el efecto producido, conservado y entregado a las nuevas generaciones futuras para que ellas lleguen a encontrar y construir condiciones favorables para seguir desarrollándose, es decir las condiciones de transmisibilidad (entrando otra vez en juego la concepción del Desarrollo, su finalidad, objetivos, potencialidad, el proceso y verdaderos protagonistas…). Seguimos creyendo que todas esas características de la sostenibilidad han de ocupar un lugar central en los estudios que deban seguir haciéndose tanto al hablar de Desarrollo, de Democracia o de Derechos Humanos en los pueblos y países del Tercer Mundo y en concreto de los de América Latina.

 

+ Pero tenemos que reconocer que el tema no es fácil; incluso que no existe ni la claridad ni la imprescindible ‘unanimidad’ con respecto a las metodologías de análisis y estudio, y mucho menos a los criterios de medición y cálculo (los informes sobre cambio climático –Al Goore incluido-, capacidad de carga de la tierra, capa de ozono, agotamiento de recursos fósiles, costos y tiempos de uso de las nuevas fuentes de energías renovables o casi infinitas como el hidrógeno, y los posibles usos abusivos de las energías contaminantes y de efectos degradantes o destructores, llenan de miedos a las gentes sin apenas posibilidades de reacción… excepto para asegurar los inputs de los nuevos negocios privados sobre tratamiento de residuos y reciclado de vidrio, papel y envases de plásticos…, pero sin la repercusión mínima política sobre aquellos que gestionan y administran la representación política.

 

+ En Johannesburgo quedó asentado y sin discusión que cuando hablamos de Sostenibilidad, sobre todo aplicada al Desarrollo concebido ya con todas las dimensiones naturales, culturales, económicas, políticas y éticas que los analistas y teóricos han venido incorporando, de forma especial durante la década de los 90 y lo que llevamos de veintiuno, estamos afirmando que es inseparablemente Económica, Ecológica y Social, y que de su integralidad e interdependencia interna surgirá la forma o el modelo propio del proceso que lleve a asegurar y proporcionar en mejores condiciones que las actuales y con la progresividad necesaria, el sistema de mejora radical de la calidad de vida de la especie humana en los siglos que vendrán -a no ser que algún demente, como los que de vez en cuando aparecen en el escenario público, con un poder instrumental mayor que su capacidad intelectual y moral, se empeñe en estropear el invento de la condición humana y sus infinitas posibilidades de libertad y creatividad…-.

+Es verdad que resulta, cuando menos, chocante por no hablar de notoriamente escandaloso contemplar el espectáculo diario que hablando de Sostenibilidad nos dan por ejemplo

 

++Las empresas -incluidas las que habiéndose apuntado al Global Compact dicen subscribir y cumplir los principios de la Responsabilidad Social Corportativa, o quizás sobre todo esas empresas, algunas de ellas del sector energético duro, o del sector comercial textil, o del sector químico y farmacéutico…, cuando no las del sector financiero y bancario que todo lo sobrecubre y casi todo lo sobredetermina… haciendo ostentación pública del cumplimiento de todos los requisitos de la Sostenibilidad…, cuando ni asegurado tienen el control de sus locaciones ni han demostrado capacidad y garantías para controlar las coyunturas.

 

++Pero no menos escandaloso, incluso en algunos casos obsceno, resulta contemplar la frivolidad exhibida y proclamada por las burocracias -empezando por la eurocracia- y las tecnocracias vanas de las Agencias y Departamentos de los mismos organismos multilaterales que hablan y exigen indicadores de sostenibilidad en proyectos de uno, dos o tres años, como si se tratase de una barita mágica, o de una fórmula deductiva, o como si la sostenibilidad fuese una semilla que arrojada al terreno crece linealmente con la sola intención de sembrarla (pero sembrar qué?, dónde?, cómo?, cuándo?, cuánto?, para qué?, por qué?, con quién…?) sin tener ninguna seguridad del sujeto transmisor, ni de las condiciones de integralidad que en el espacio/tiempo deben cumplir la totalidad de los factores, sin apenas conocer –¡no digamos medir!- la complejidad y su interdependencia… ¿De dónde ha salido tanta vanalidad…?, o ¿es ingenuidad?, si bien en muchos momentos y ante infinidad de comportamientos de recientes ‘expertos’ y consultores de máster… la pregunta inevitable es ¿se trata de una solemne necedad que pasará pronto? o ¿estamos ante una vana verborrea? o ¿ante un truco cargado de trampas… que seguirán lanzándonos para engañar en firme a la generaciones actuales y a las futuras entretenidas con el juego de imágenes y discursos en que se ha convertido la Cooperación al Desarrollo de los Pueblos…?.

 

++Y ¿nos fijamos en el ‘argot’ incorporado por las ONGs y sus proyectos? -la mayoría hechos en respuesta a los requerimientos de instancias y formularios de las agencias…, sean estas locales, autonómicas, regionales, nacionales o internacionales (a veces el incremento del grado es directamente proporcional al volumen de incompetencia real…)- que son diminutivos y disminutivos por naturaleza, por envergadura, tamaño, fondos, objetivos, recursos, tiempos e incidencia en la producción de resultados (no estoy diciendo que no solucionen problemas humanos y sociales y que no cubran necesidades fruto de los efectos directos o inducidos producidos por el mal-desarrollo de los grandes actores: Mercado, gobiernos y entes multilaterales e internacionales…?. Nadie puede discutir en serio ni su generosidad ni su eficiencia en la aplicación directa de pocos recursos para solucionar problemas humanos básicos (los casos de un par de ONGs y alguna más que existe, no pueden seriamente inducir un juicio de valor negativo del movimiento y de la inmensa mayoría de ellas; pero no hay proyecto de ONG que se precie que no tenga incorporado el enfoque de género y las condiciones de sostenibilidad en su planes de acción sean con 10, 20, 50 o 100.000 euros/año…, además de la coherencia con la política exterior del Estado donante y la fidelidad a todas las dimensiones diferenciadas de las identidades culturales y la preservación de conflictos futuros que acompañen a los efectos inducidos y a las externalidades…; ante lo cual la pregunta deben hacérsela las personas responsables de las Agencias que aprueban esos proyectos: ¿saben de qué se trata?, ¿para qué sirven?, ¿cuál es el alcance real de esas concesiones…? o ¿tienen que seguir haciéndolo por otros motivos, entre los que no es el menor, la justificación -ante no sé quiénes- de sus líneas de AOD manifiestamente erráticas, estériles, cuando no perversoras…?. ¿Cuando van a admitir los responsables de Agencias y países donantes que son ellos quienes deben dar el primer paso para cambiar a fondo las artes y mañas perversoras de la Cooperación o ayuda al Desarrollo, más allá de los volúmenes de dicha ayuda…?

 

Ante tanto ‘desbarajuste’ lingüístico, intelectual, social y político ¿cómo avanzar algo sano y positivo sobre la Sostenibilidad que el siglo XXI ha de asegurar a América latina con un posible modo de implicación de España y de Europa …?. ¿no sería preferible renunciar al horizonte de la Sostenibilidad y así nos libramos de tener que resolver dificultades que, hoy por hoy, parecen insuperabes?. Porque ¿de qué hablamos? :

 

    1. – Precondiciones de Sostenibilidad:

 

Llamo así a los requisitos, suficientemente claros y demostrados, al menos hasta ahora y de acuerdo a los índices de tendencia que pueden observarse en la realidad, que tienen que darse para que podamos hablar con garantías de la Sostenibilidad del Desarrollo, de la Democracia y de los Derechos Humanos conforme la doctrina oficial emanada de las NNUU y recogida en los documentos públicos ratificados no sólo por la mayoría de los Estados del mundo sino por los organismos, agencias, actores y analistas que trabajan en torno de la Cooperación al Desarrollo, del reconocimiento y respeto al Derecho Internacional Público y el apoyo a la mejora de las Relaciones Internacionales en favor de la Paz y la sana Convivencia de los Pueblos y personas que formamos la especie humana y que somos responsables de su historia futura…

 

No sé si es necesario aclarar que estos requisitos no son expresamente citados por los documentos que recogen dicha doctrina, pero sí que pueden inducirse analíticamente de la descripción que esos documentos hacen de los efectos que actualmente padecen los humanos y de la exigencia planteada de profundizar en su causalidad estructural…, además de en la Voluntad política de los ‘decisores’

 

+ Yo considero Pre-requisito o precondición de Sostenibilidad al cambio sistémico que debe darse en el Orden Mundial y, sobre todo en la Economía y en la dirección y sentido, ritmo y velocidad de su tendencia globalizante, lo que conllevará un cambio profundo -no sé si cabe hablar de cambio radical, referido a la raíz del sistema porque posiblemente no sea fácil ponernos de acuerdo en cuáles sean esas raíces…; pero sí me atrevo a afirmar que, al menos deberá darse, un cambio en el sistema, para no aventurarnos a hablar de cambio de sistema cuando aún está reciente el desmoronamiento del que ostentaba, quizás abusivamente, el título de posible sistema alternativo…, con la consiguiente ‘confirmación a la contra’ de validez y hasta de legitimidad del “otro”, el actualmente dominante…- que, según mi criterio, deberá afectar a los siguientes grandes componentes internos del sistema mundial y sus mutuas interrelaciones:

  • La estructura o estructuras del poder de decisión económica, política, ética, jurídica…; Dentro de este ‘conjunto’ interno al Sistema y a su ‘núcleo regulador’ están problemas tan agudos y urgentes -aunque haya que pensar en términos de siglo para su transformación- como la renovación y el afianzamiento de la Autoridad Política Mundial con responsabilidad y capacidad de ordenamiento y coacción del Derecho Internacional con clara exigencia de su cumplimiento sobre pueblos, estados, naciones, colectivos, organismos, movimientos sociales, corporaciones e instituciones públicas y privadas…; y desde ese reconocimiento progresivo de la Autoridad Mundial -en las Naciones Unidas- habrá que atreverse a afrontar la imprescindible y cada día menos aplazable revisión a fondo del Estado nacional en las naciones–Estados y sus variadas concepciones y articulaciones ‘en función del poder’ (aunque la ‘razón política’ normal nos dice que debería ser al revés; de ahí la vieja doctrina de que a toda ‘Razón de Estado’ hay que someterla a crítica desde la ‘Razón Ética’); pero también la existencia de fronteras; los derechos de soberanía que se les atribuyen tanto al Estado como a los parlamentos… y que deben detentarlos en tanto en cuanto cumplen con la responsabilidad que les da su razón de ser y existir… en yuxtaposición/sustitución de los pueblos…; los cambios exigidos en los contenidos y usos del Derecho como sistema ‘ordenante’ de la vida común… a partir de las Constituciones que se dan; Y dentro de ese largo proceso deberemos, entre todos y durante mucho tiempo y esfuerzos, descubrir y redefinir, desde las bases históricas y sociales, el espacio libre de la Mujer y la necesidad de leer el derecho y las instituciones y el Poder mismo desde un enfoque de género con valentía para, sin olvidar tradiciones, preparar el futuro creyendo en serio en la igualdad y en la no discriminación ni en ningún tipo de exclusión o secundarización básica…; Somos de los que creemos que la misma naturaleza del Poder ha de cambiar a todos los niveles desde lo interpersonal a lo mundial cuando la Mujer con enfoque de género logre el grado de empoderamiento que reclaman, sin que se trate de debilitar su servicio o suavizar su ejercicio; es la misma concepción de Poder en todos los niveles la que deberemos descubrir y para ello es imprescindible aplicar a todo el enfoque de género…

 

  • La superación pronta y eficaz de las enormes desigualdades naturales, económicas, sociales, culturales, educativas, políticas, psicológicas y mentales, técnicas-tecnológicas, energéticas, comunicacionales,… de todo y en todo… que actualmente dividen, enfrentan y rompen el mundo en infinidad de fracturas irreconciliables… y que, por su mera existencia ponen en cuestión la Universalidad, Indivisibilidad e Interdependencia de los Derechos Humanos como sistema integrado de la comprensión ética, jurídica y política en todas las dimensiones, sobre todo públicas, de la condición humana…

 

  • El valor de uso, de cambio y de ‘representación’ (con toda su carga simbólica) que ha de tener el Capital financiero y su mercado -masa y velocidad de intercambio-, dentro del mercado de valores y en la dinámica interna de la Economía mundial, con sus derivaciones-derramaciones, inundándolo todo hacia abajo a través de las políticas monetarias, bancarias, crediticias… y del uso del dinero en las retribuciones por trabajo y en el consumo de los actores económicos y sociales, tanto colectivos como individuales…, para que las psicologías individuales y colectivas puedan liberarse del mito y ganar libertad frente a él…

 

  • El cambio profundo y intrasistémico de dos grandes mecanismos de influencia en los posibles cambios para la conservación, la creación, la transformación o la innovación de los llamados ‘sistemas de valores’ y de las conciencias colectivas sobre ellos:

 

  • Los Medios de comunicación de masas, sus empresas e intereses, sus profesionales y emisores, sus mensajes, la misma naturaleza manipulable del ‘medio’, sus derechos inalienables pero, más aún, sus responsabilidades sociales ineludibles, los mecanismos de discernimiento y de control del influjo sobre el común y, de modo especial, sobre los más vulnerables… cuyos derechos todos tenemos que defender; el lugar y papel de la publicidad, de la mercadotécnia y sus ‘leyes’ aplicadas al sistema comunicacional; las nuevas tecnologías, sus ‘dueños’, sus usuarios y el tipo de servicios al común que han de cumplir para poder ser reconocidas como legítimas…, y, en fin, las instancias a las que haya posibilidad de recurrir en caso de no cumplimiento fiel de los objetivos y fines…

 

  • Las Confesiones religiosas, sectas y similares que, con o sin Alianza de Civilizaciones, deberían pasar la revisión pública y general de su validez en un mundo nuevo donde la racionalidad y las mejores cualidades de lo humano y la Humanidad lleguen a ser compatibles con la aceptación libre, razonable y laica de la creencia de fe dentro de esos universos simbólicos que, de antiguo hasta hoy, aparecen y se imponen con lenguajes, instituciones, disciplinas, símbolos, ritos, morales y dogmas expresados en términos míticos, que como construcciones sociales, se han hecho específicos de las llamadas Religiones. Se trata de someter a “procesos de racionalización y aceptación racional (¿no consiste en eso el convencimiento?) dichas confesiones y exigir procesos crecientes de democratización con participación activa y consciente del ‘demos’. Lo exigido es mucho más que el cambio de funcionalidad práctica, sea ésta pública o privada, que también es necesario; estamos pensando en la ineludible, aunque no previsible, revalorizacion del papel de la Inteligencia humana y su cultivo creciente a todos los niveles y con el máximo de socialización sobre la libertad religiosa y de conciencia

 

    1. América latina en el siglo XXI;

 

Esta reflexión no va de profecías, ni de magias o de augures; sencillamente empezaré por recoger y transmitirles alguna de las preguntas abiertas desde la infinidad de dudas que nos plantea el observar, durante muchos años seguidos, los problemas que no acaban de enfocarse en búsqueda de solución. Las preguntas se nos agolpan sin que tengamos seguridad de que puedan ser respondidas. Lanzémoslas como pistas para la investigación. Algunas serían:

 

+¿Será posible El Desarrollo de América latina en el siglo XXI…?;

 

+ y ¿Qué Desarrollo?, ¿Desarrollo Sostenible?. Si se exige, hoy por hoy, la Sostenibilidad Económica, Ecológica y Social para el Desarrollo, ¿podremos pensar o soñar que sin cambiar radicalmente las condiciones vigentes y dominantes que identifican el sistema global latinoamericano, con las fuerzas imperantes que lanza el Mercado mundial y sus tendencias globalizantes e incidencia sobre los Pueblos de América latina… llegue a ser posible y viable el Desarrollo con sostenibilidad en el siglo XXI, y la Democracia progresiva con el reconocimiento, respeto y cumplimiento de Todos los Derechos Humanos para todos los seres humanos -al menos los latinoamericanos-, aunque estén recogidos en la letra de sus Constituciones y en sus cuerpos legales derivados?

 

O, lo que muchos mantienen:

 

+¿tendremos que seguir conformándonos con la dinámica que el capitalismo central impone al periférico y a sus grandes mayorías excluidas, con la extraversion de sus economías estructuralmente dependientes? –para los que estamos aquí en España o Europa no sería mayor el problema, pero para los pueblos de América Latina, para sus emigrantes, para sus hambrientos (más de los 205 millones de personas) que ni pueden soñar con emigrar, para los potenciales rebeldes, para los que no encuentran otra razón de vivir que ampararse en las ‘maras’ (bandas urbanas de protesta rayanas en lo delictivo) y buscar la protección de la delincuencia… con sus distintas mafias…

 

Dado que los polos de nuestra reflexión, además de América latina, son España y Europa…

 

+ ¿Qué tienen que ver, qué tenemos que ver con el fondo de esas preguntas?, ¿Europa-España pueden eludir su responsablidad histórica en/con América latina?,

 

+¿Con la simple Cooperación al Desarrollo o AOD que España-Europa hacen con América Latina se enfocará correctamente el proceso que solucione esta situación…?.

 

+ Con la Inversión directa se logran soluciones…? ¿Cuáles?,

 

+¿Con la entrada de corporaciones transnacionales con marchamo español se contribuye a solucionar el problema… de la Co-operación conjunta?;

 

+ con los Acuerdos de Asociación propuestos por la UE, por ej. a Centroamérica a través del SICA o a la Comunidad andina, ¿se logrará algo?,

 

+ con las relaciones internacionales y diplomáticas tal como vienen llevándose ¿cambiará la tendencia?,

 

+ con las colaboraciones académicas conforme vienen produciéndose…¿se anuncia algun futuro válido para América Latina, no para fulanitos y menganitos de tal o cual…?.

 

En un orden distinto de cosas:

 

+Con el ALBA, en sustitución del fracasado nonnato ALCA ¿qué problemas podrán solucionarse en América Latina en orden a su Desarrollo, o sus Desarrollos, con Sostenibilidad…?,

 

+¿Con las Uniones regionales estilo Mercosur, TLC… y los sistemas de integración estilo SICA… ¿se solucionará algo en el proceso de integración latinoamericana…, se avanzará hacia algún fin…?.

 

+¿ Las actuales tendencias políticas de las democracias tuteladas (¿erosionadas?) de América Latina marcan, además de una posible inflexión en relación a los anacrónicos regímenes totalitarios, militares, dictatoriales… el comienzo de procesos avanzados irreversibles y verdaderamente ‘modernizantes’ más allá de los convencionalismos formales de las democracias ‘occidentales’ que aseguren un grado suficiente de participación en el poder de la Sociedad Civil Organizada y, más en concreto de los muy conscientes y activos movimientos de mujeres estilo REPEM, CLADEM que han presentado propuestas verdaderamente alternativas a la totalidad…?.

 

+ ¿Los nuevos gobiernos progresistas o de izquierda latinoamericana pueden proponer un cambio de Sistema…? ¿Hacia dónde?. [Sobre esto quiero prolongar la reflexión].

 

En otro orden o desorden de cosas:

 

+ Con el enfoque que nuestras autoridades administrativas, consulares, diplomáticas, políticas… están dando a las ‘explicaciones’ de las relaciones España-América latina y su futuro…(incluidos las presencias y ‘discursos’ elaborados en, para, por las Cumbres Iberoamericanas y su Secretaría General…), y sus argumentarios exentos de razones profundas convincentes en torno del problema de las migraciones procedentes de América latina (pongamos por ejemplo el caso de las personas ecuatorianas, o colombianas, o cubanas, o bolivianas, o paraguayas…) la conciencia latinoamericana con la latinoamericanidad que defendía don Leopoldo Zea ¿nos conduce a alguna parte digna, que pueda ostentar el nombre de ‘hispano o iberoamérica…’?

 

+¿Qué van a pensar y decir las generaciones futuras, por ejemplo la siguiente a la actual primera de latinoamericanos, de eso que se llamó ‘la madre patria o matria’…, si se les ocurre comparar la acogida que han recibido en España sus padres con la que sus pueblos dieron a los españolitos que en oleadas periódicas desembarcaron en América… no sólo en torno de la conquista…, sino a partir de las independencias que ahora vamos a celebrar bicentenariamente… ?.

 

+ Pregunto a quienes vienen siguiendo desde antiguo las relaciones de España con América latina ¿han visto alguna época que ofreciese tantas posibilidades y que se hayan aprovechado tan mal, en la que se hayan cometido mayores torpezas por no hablar de atropellos…?.

 

+¿ Hay algo que ofrezca alguna garantía de solución? o ¿no existen garantías, incluso si se cumplieran las precondiciones..?,

 

+ En definitiva, volvamos a la pregunta primera: ¿Es posible un Desarrollo con la triple sostenibilidad…?.

 

    1. ¿Sostenibilidad? ¿Pueden darse las Condiciones?

 

Al menos como hipótesis de trabajo hemos de admitir que sí es posible. Es más, en este ambiente, debemos pensar que incluso es posible aunque no se den en plenitud de tiempo y espacio las pre-condiciones que apuntábamos arriba; Más aún, debemos defender que es posible por métodos ‘evolutivos’, intrasistémicos, democráticos… sin tener que volver a legitimar el derecho de los pueblos a la rebeldía violenta (entre otras cuestiones porque hoy ya no es viable la lucha armada: todas las experiencias fueron derrotadas por el enemigo de enfrente… que recientemente nos ha vuelto a demostrar que es capaz de invadirlo todo lo que se les antoje a sus próceres, de vision y naturaleza superior -tanta que resulta incomprensible para las personas razonables de la condición humana acostumbradas a usar la inteligencia para comprender la realidad da la impresión que se necesitan otras ‘potencias del alma’ aún hoy desconocidas”-.

 

A MODO DE PROPUESTA -siempre discutible-

 

A esta hipótesis, para que pudiéramos demostrarla, hemos de añadirle otra gran Hipótesis -y una casi hipóstasis- en la que podrían jugar un gran papel Europa y, por tanto España.

 

1º.- Con la ruptura del ALCA y valiéndonos de la infinita torpeza demostrada por los gestores de las relaciones públicas de los Estados Unidos de Norteamérica, que podrían haber aprovechado mejor –pero no lo han hecho- su estrecha alianza en el Tratado de Libre Comercio con su socio orgánico los Estados Unidos Mexicanos ahora que, aunque más inteligente, la sintonía ideológica muestra afinidades,

y

 

2º.- Teniendo en cuenta que Europa viene buscando, sin excesiva inteligencia política e histórica -por no reconocer la torpeza e incluso necedad de algunos de nuestros exímios dirigentes comunitarios- un espacio propio en algún escenario no ocupado excluyentemente por el ‘hegemon’ neocon o ‘super-potencia mundial’…

3º.- ¿podría elaborar, Europa-España, una Estrategia –las verdaderas son de largo plazo y de naturaleza estructural, con fines claros que iluminan los objetivos y plazos menores y activan la búsqueda de las tácticas y recursos más eficientes para avanzar crítica pero eficazmente hasta la meta final…– que siendo realista y futurista (¿existe alguna Estrategia que no pretenda serlo?) ofrezca la posibilidad de que Europa encuentre su sitio y su mejor imagen -más allá de ser reconocida como la principal potencia comercial del mundo (seguirá siéndolo por bastante tiempo)?.-

 

Para lo cual debería haber alguien -persona técnica o política, y la institución que actuará a modo de palanca- que en la Comisión europea sepa de América latina, su Historia, sus estructuras, sus tendencias y sobre todo sus gentes, sus conciencias, sus aspiraciones, sus frustraciones, sus sueños -tan legítimos como los nuestros- y saberlo por haberlo vivido, escuchado, aprendido, compartido… también consufrido.

 

Desde ese saber debería plantearse creativamente:

 

+La Cooperación de Europa con el Desarrollo de América latina en el siglo XXI

 

+El Papel de España en las relaciones de Europa con América latina y en la relación bilateral que España puede/debe afianzar con cada uno de los pueblos de A.L. apoyando su democratización desde abajo y desde dentro de sus Sociedades Civiles.

 

Con una NOTA a modo de apéndice: Para intensificar el papel de España sobre América Latina, España debe abrirse mucho más y mejor a África, empezando por el África de expresión hispano-portuguesa para que América latina colabore a fondo (Sur-Sur) con África y en esa colaboración gane fuerza en el concierto mundial y preste sus valiosos servicios y lecciones aprendidas al África subsahariana… Europa debería entender y llegar a agradecer ese papel… o ¿va a dejárselo sólo a China, que siendo muy eficiente resulta y resultará durante mucho tiempo un ‘cuerpo extraño’ para los pueblos africanos…?. América Latina debe entender que sus millones de afrodescendientes son un capital de imagen e historia cercana para fraternizarse globalizantemente con el futuro del África honda y viable…( a pesar de todo).

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